Circo Interior Bruto

 

Función 3: no, no me pongas demasiado

Circo Interior Bruto, Madrid, jueves 4, viernes 5 y sábado 6 de noviembre de 1999 a las 21:00.


Salón de Actos, Instituto de la Juventud, Madrid, 16 de febrero de 2001, 20:30. (Como parte de “Ecosofías”)

No, no me pongas demasiado


No sé quién soy; el día que lo sepa, dejaré de ser yo y no sabré quién soy.


Pero de mayor quiero ser bombero o arquitecto.

...Que ya he tenido suficiente por hoy


Mantener el máximo nivel de autoconsciencia o, por el contrario, la pérdida absoluta de la misma, tendrá sobre el organismo nefastas consecuencias.


En cualquier caso, poder elegir el grado de autoconsciencia que uno pueda tolerar sería importante, y para ello no podemos más que:


Tomarnos nuestro tiempo y llevando con nosotros lo estrictamente necesario: pensar.


Ahora bien, lo extremadamente difícil es es ser autoconsciente después de trabajar 15 o 20 horas diarias.

Mi barba tiene tres pelos


Estimados compañeros:


Mi actual situación mental sólo me permite aferrarme a a los grandes textos lógicos generados desde el epicentro de nuestra inmortal cultura; su presencia diaria me ayuda a ver la luz en medio de esta confusión generalizada:


Mi barba tiene 3 pelos

3 pelos tiene mi barba

Si no tuviera 3 pelos

ya no sería una barba.


Mi barba tiene tres pelos

Tres pelos tiene mi barba

Si no tuviera tres pelos

ya no sería mi barba.*


* Interpretación que resulta más plausible dado que no se generaliza.

Si estoy aquí, manifiéstate


Pues lo que se nos ha ocurrido es para contar que la conciencia, en general, y la que cada uno tiene de sí mismo nos parece que está por encima del pensamiento. También nos parece que para encontrarla hay que quitarse de cosas, de cosas externas, y de cosas serias y muy importantes.


No sabemos muy bien si ha quedado claro o bonito. Lo hemos hecho con Fran que ha estado muy bien, y, bueno, estamos curiosos de ver qué pasa porque a veces no sabíamos muy bien, pero esas ideas eran las que queríamos contar, bueno, también alguna cosa más...

-----


Después de 4 semanas buscando los ingredientes, he llegado a la conclusión de que mi primer recuerdo consciente de estar en el mundo fue a través del estómago.

Esencia


Prueba de nuestra existencia, distintivo frente al resto de las realidades, del continuo e interminable proceso de autoconsciencia, de todo lo que somos y lo que aún nos queda por descubrir.

Los muñecos de cuando éramos pequeños


Los dientes apretados han empezado pronto hoy. ¿Dónde se guarda la necesidad de ilusión? ¿De qué cuerda se tiende la vida para dejarla en suspenso? Todos nos tenemos que convencer de que nuestro proyecto de yo nos merece la pena. No sabemos si existe tal proyecto y tal soledad en la construcción individual, pero al final somos eso que nos hace dormir o no dormir por las noches. Hacemos el amor, dejamos de apretar los dientes.

Documentación adicional:


- Texto de presentación (pdf).


- Galería de imágenes de la función


- Tarjeta postal (pdf).

Después del mundo material y los objetos, surgió el inevitable tema de la autoconsciencia. ¿Por qué yo soy yo y no una berenjena? ¿Cómo sabía Eva que se llamaba Eva y no Remedios? Y Adán ¿qué?


Menos mal que este tema tan esquivo nos alcanzó en un momento en el que el proyecto en sí ya estaba adquiriendo una cierta identidad propia. Partimos de la idea de que la identidad es algo que se lleva como una máscara, un disfraz, y decidimos trabajar por eliminación: ninguno de nosotros podía presentarse ante el público a cara descubierta, y, dentro de lo posible, eliminamos cualquier presencia física concreta.


El resultado fue un juego de ambientes hermoso, algo opresivo, y no carente de cierta violencia. De esa que dicen que forma el carácter, no de la gratuita.


El maestro de ceremonias para esta función fue Jesús Acevedo.


Más tarde, en febrero de 2001, volvimos a presentar esta función en el Salón de Actos del Instituto de la Juventud de Madrid, como parte de la exposición colectiva “Ecosofías”.