De la experiencia térmica en la cultura contemporánea y de otros temas
De la experiencia térmica en la cultura contemporánea y de otros temas
Un proyecto del Circo Interior Bruto para ARDEARGANDA sobre el fuego entendido como hogar, 2001
Introducción
El Circo Interior Bruto no tiene escupefuegos, y nuestros malabaristas no se han armado aún del valor suficiente para hacer sus juegos con antorchas. Tampoco hemos conseguido convencer a nuestros tigres para que salten a través de aros flamígeros. Aunque esto fuera así, de poco nos hubiera servido al optar, como hemos hecho, por un acercamiento al tema del fuego pretendidamente no efectista. Frente a la abundancia de los famosos espectáculos de luz y sonido, el CIB apuesta por una experiencia interior, intensa, bruta, y a veces olvidada en nuestras formas de vida actuales.
Queremos y necesitamos que lo que vamos a mostrar sea una experiencia pública, una forma pública no espectacular que busca la confabulación con los espectadores a través de la experiencia, desde lo íntimo más que desde lo espectacular (tantas veces confundido con lo colectivo). El entendimiento del sentido de lo público en este trabajo no reside tanto en la ubicación y recepción masiva y simultánea por parte de los espectadores, como en la intención de guiar una reflexión colectiva posterior a la experiencia individual, añadida a la vivencia personal.
Propuesta
Para el desarrollo de este proyecto se construiría un habitáculo efímero de aproximadamente 3 x 3 x 2,40 m. con materiales de aspecto intencionadamente precario, obteniendo una apariencia externa próxima a la estética de chabola. Esta apariencia contrastaría con un espacio interior cuidado, en el cual se crearía un entorno cómodo y acogedor alrededor de un fuego central. En la estancia se dispondrían en torno al fuego un sillón enfrentado a otros cinco.
Dos miembros del Circo Interior Bruto recibirían a los espectadores a la entrada, acompañándoles de uno en uno al interior del habitáculo. Cada espectador compartiría el espacio con otros 5 miembros del Circo durante unos minutos. Durante este tiempo el visitante asistiría a una serie de situaciones, y tomaría parte en diversas experiencias que los miembros del Circo Interior Bruto le propondrían con el fin de dotarle de un hogar por esos instantes de su vida, haciendo hincapié en la idea de calor humano.
Cada espectador obtendría una experiencia distinta de estos momentos, ya que presenciaría sólo un fragmento del ciclo completo, ciclo que el CIB plantearía como una serie de números ofrecidos privadamente a cada espectador, que se repetiría de forma continua por espacio de unas tres horas.
Las propuestas que se le harían al espectador pueden oscilar entre la lectura de un cuento, la experiencia guiada de la observación del fuego, o un masaje íntimo.
Para finalizar cada encuentro, se invitaría al espectador a contar a otras personas lo que allí ha sucedido, abriendo la posibilidad de una experiencia múltiple al comentar grupos de espectadores su vivencia individual, o transmitir a terceros la posibilidad de esta experiencia única. Así mismo, se plantea este trabajo una dinámica que retome la calidez transmitida a través de la tradición oral y de lo vivencial frente a la pasividad y a la mera estimulación mediática.
Entorno de la propuesta
La ubicación apropiada para la construcción y el desarrollo de este proyecto sería un espacio abierto, en lo posible poco iluminado y poco ruidoso, que facilite la concentración en las actividades que se propongan.