Circo Interior Bruto

 

La aventura de la esfera, Capítulo XCIV: mis músculos, ¿dónde están mis músculos?

Función estrenada en BIDA, Bienal Internacional del Deporte en el Arte, en mayo de 2001.


Presentada también en el Circo Interior Bruto en junio de 2001.

La aventura de la esfera, Capítulo XCIV:

Mis músculos, ¿dónde están mis músculos?



"Cuando recuperé el conocimiento estaba en la clínica con las botas de fútbol puestas, y sólo me acordaba de la playa. No me acuerdo de nada más. Tengo un hueco en la memoria. Como si ese momento no hubiera existido."

Sietes, 12.1.2001



1.


Es fundamental que cuentes lo que hiciste por ir a un evento deportivo una vez.


Pues si, esa anécdota..., pero aquello no tenía nada que ver con el deporte.


Sí, sí que tiene que ver: es la pasión por el deporte.


Era porque era la final. Si no, no hubiera llegado a ese extremo. Pero bueno, el caso es que le rompí un dedo al jefe de estudios de mi colegio, porque entramos en una discusión y él me quería castigar sin que pudiera ir a la final y yo me encabroné, así, un poco efusivamente, y le pegué un pisotón y le rompí el dedo.


¿Y fuiste a la final?


Si, si, me dejó, me vio así tan tan indignada que me dejó ir. Es que él no tenía razón. Me enfadé tanto porque no tenía razón. Me quería castigar por algo que yo no había hecho, pero claro, para demostrarlo tenía que chivarme de la persona que lo había hecho. Y no quería chivarme tampoco. Entonces, cuando me vio así tan tan, es que le pegue un pisotón pero con todo...Eso si que fue un ejercicio deportivo con buen impulso, con buena fuerza, con ...,y le rompí el dedo del pie. Y entonces me dijo que me podía ir a la final de baloncesto, la cual ganamos y tengo la medalla de oro.



2.


Una de las primeras experiencias que he tenido con el deporte tiene cierto carácter estético importante. A mí me gustaba mucho dibujar de niño, lo hemos hablado alguna vez. A R. le pasaba lo mismo, dibujar de niño a personajes, héroes de cómic tipo Conan o Spiderman y tal, me encantaba dibujarles por los músculos. Cuando empecé a hacer deporte, yo comencé a jugar al fútbol. En mi equipo de fútbol entrenábamos tres y cuatro días en semana, una preparación deportiva exhaustiva y dura y .. y yo era muy malo. Era defensa central, de hecho mis amigos en plan de coña decían que sólo valía para sacar las faltas y para despejar de cabeza ...en fin. Entonces, puesto con el uniforme me parecía una cosa como muy propia, y una de las cosas que empezaron a entusiasmarme es que esos músculos que yo había dibujado con tanta pasión me empezaron a salir en las piernas, ese tipo de musculatura así de futbolista con toda ...los gemelos marcados, entonces empecé a pasar horas y horas mirándome las piernas delante del espejo..

Y ahí empezó tu homosexualidad..

No sé si ahí empezó mi homosexualidad, pero tuve una etapa realmente homosexual realmente después, pero no sé si empezó ahí...


Tiene toda la razón...



3.


Yo el problema que tengo con tanto pelo en el cuerpo, es que no se si tengo músculos o no.




4.


Mi experiencia con el deporte tiene un carácter particular. Cuando era pequeño creí ver en el deporte la primera experiencia no natural, no reconocible. Cuando había una carrera y corría  durante mucho tiempo,  encontraba que había algo, me imagino que tendrá que ver con algo físico, que me sacaba de la realidad y por tanto me enganchó muchísimo. De pequeño ese es mi primer recuerdo. Fue algo que descubrí que me alucinó. Además físicamente  estaba dotado para poder ser bueno, entonces me metí muchísimo, me gustaba muchísmo. Era muy importante para mí porque me abría a otros mundos, me ponía a correr y veía otras cosas, veía visiones... Perdona esto es un tema muy serio, una sensación de relajación absoluta. De relajación y de pensamiento, donde el pensamiento flota.

Bien, yo estaba en unos de mis experimentos cuando me tocó el profesor de educación física.


El profesor de educación física era Dolfo. Dolfo decía "chavales, quito prono, quito prono" era su frase preferida. También decía "quito supino, quito supino". Claro, no entendíamos nada. Pero bueno, daba igual , hay estaba Dolfo para decir "quito prono, calzoncillos de colegio, zapatillas de colegio". El primer día de clase se tiraba una hora explicando en la pizarra todos los deportes que existían, todo lo que íbamos a hacer a lo largo del año. Un esquema de todo lo que había en el deporte distribuido a lo largo del año. El segundo día decía "Chavales, filas. Hoy futbito" y así continuó todos los días del año entero: "¡Chavales, filas! Hoy futbito".


Se creaba una frustración brutal porque se había dirigido todo lo que había pensado sobre el deporte hacía un solo punto que era "hoy futbito".



5.


En mi caso, estaba dotada físicamente para correr velocidad y saltar longitud. Pero claro, lo interesante del tema es que en el equipo del colegio estaban Javier Borrell y Daniel  Pérez, fundamentales en mi vida deportiva adolescente, entonces yo era feliz.


Ó sea, que tu acercamiento al deporte fue por amor.


Fue por amor directamente, ellos eran buenos, es decir que peores que yo, pero el caso es que eran buenos, estábamos allí entrenándonos, estabamos juntos en el colegio..


¿Eran y estaban buenos?


Estaban muy buenos, para mi era fundamental. De hecho, cuando competía lo que me imaginaba era que al final en la meta estaban ellos esperándome, porque si no, ¿para qué iba yo a correr con el esfuerzo que costaba y lo poco que me gustaba? Total que, cuando empecé a irme de farra por ahí, no superé  la marca: no mejoré mis cuarenta metros en seis segundos punto cero. No mejoré y entonces el entrenador me dijo: "Este año no has mejorado la marca" y yo le dije "¿y?", y él me contestó "es que yo no entreno para divertirte, entreno para ganar", y me quedé así mirando y le dije "ah, pues no vuelvo" y mi relación con Javier Borrell y Daniel Pérez se redujo a la del colegio.



6.


Tengo también una imagen interesante sobre el deporte.


Íbamos los domingos a jugar al fútbol al parque de Palermo. Se juntaba gente de muy diferente tipo. El equipo te unificaba, la gente llegaba y tú te ponías a jugar con el que te encontrabas, donde hubiera sitio. Había muy distintos tipos de personas jugando al fútbol. Yo iba a jugar allí, tenía ocho o nueve años.


Entonces me acuerdo que un día coincidió que era el cumpleaños de uno de los chicos con los que nos solíamos juntar a jugar. Estaba allí su familia, gente normal, que le llevaron un regalo. El lo abrió, y eran unos calzoncillos.


Y se los dieron allí, delante de todo el mundo. Yo no entendía que un regalo de cumpleaños pudieran ser unos calzoncillos. Fue la primera vez en mi vida que entendí calzoncillos, digamos,  como regalo de cumpleaños. Me costó cierto tiempo poder asimilarlo.



7.


Siempre me he preguntado para qué lanzar una cosa muy lejos... Lo bonito sería que cuando llegara esa cosa pasase algo, que sirviese  para algo. Para mí es una de mis frustraciones con el deporte: que me pongo a hacer una cosa y veo de la inutilidad de la consecuencia, no del proceso en sí mismo. El proceso es un proceso mecánico, pin pan, pin pan, pin pan... Pero la consecuencia...  Yo esperaría algo en el deporte. Algo, que sucediera algo.


Por ejemplo, que lanzase una bola que cuando llegase pegara en algún sitio que moviera una catapulta que llevase agua a un sitio ¿no? Por ejemplo.. que esa fuerza se utilizara ... y eso es pura química y física del asunto. Que la fuerza que utilizas sirva para algo, se recoja en algún lado. Creo que en el deporte, cuando me pongo a hacer algo, veo que esa fuerza se pierde, en un lanzamiento, no sabes muy bien dónde va esa energía.



8.


A mi es que, sobre todo los deportes en equipo, me provocaron mi primer gran dilema ético. Me pareció.. eso de que estamos once en un equipo, para hacer un buen juego de equipo, para entendernos bien, para hacer un juego armónico, para que está comunidad de personas demuestre que es mejor que "el contrario"...


Me parece pura hipocresía, no estamos aquí once para jugar bien, estamos aquí diez jugando bien para que se luzca el centrocampista, y yo soy el defensa para que el portero no quede mal.



9.


Es un adiestramiento para la supervivencia, es el juego de la supervivencia. Digamos que hay otros juegos para entablar relaciones, pero el deporte es una ejercitación para la supervivencia.


El parchís también.



10.


Yo sinceramente creo que el deporte está muy bien y que la gente haga deporte está muy bien.



11.


Me interesa el aspecto de la superación dentro del deporte. A mí es lo que me interesa del deporte. Uno acepta un reto muy específico. A mí me gusta nadar, hace muchos años que ya no nado,  pero bueno... Lo que decías tú de hacer largos durante ..hacerte un kilómetro pum, pum, pum...


Me encanta, me encanta.


Y que una cosa tan tonta, y sin ninguna utilidad, planteé un reto personal, a mí eso me resulta,  no sé, me llena, me crece. Yo también me lo tomo en un terreno muy individual, más que colectivo.



12.


Me recuerda al chiste de Mafalda: Están jugando al ajedrez y viene Guille y pregunta si en el juego pueden ganar los dos y le contestan que no, que sólo uno. Y Guille contesta: "¿y entonces el otro para que juega?"



13.


Quedar el último,  y quedar bien, eso no se da en el deporte. Y volver contento a casa.


Pero peor que ser el peor, es ser mediocre.



14.


El problema es el que llega el cuarto, que ni siquiera está en el podium.



15.


Consideremos la hipótesis de que los artistas son deportistas frustrados.



16.


Yo estuve una vez en el Bernabéu para montar una balda, en el palco vip para que los vips pusieran sus copas...


La unión entre el deporte y el arte es que en ninguno de los dos caso hace falta tener mucho talento.



17.


Mi madre contaba que la primera vez que fue a ver al Mérida de fútbol, metieron un gol, y se quedo esperando la repetición. Además era la época en que aparecía la erre así parpadeando en la esquinita del televisor.



21.


Otra de las cosas que me pasaba a mi  con el fútbol de pequeña es que flipaba con que tuvieran cuatro sombras.


Yo también, yo también.


Los jugadores se podrían reír cuatro veces de su sombra.


Eso es un buen número.


 

Esta función representó una transición hacia el nuevo planteamiento del Circo Interior Bruto, más allá de “La creación del mundo en 11 funciones”. También significó una prueba de fondo en el más estricto sentido de la palabra.


Abordamos el tema del deporte a través de un debate en el que salieron a relucir los paralelismos entre el mundo deportivo y el mundo del arte. La función se planteó como un acercamiento directo a la práctica del deporte, sin coartadas conceptuales, y la preparación consistió en una serie de pruebas físicas, a través de un gimnasio temporal (el Gimnasio Interior Bruto), y de carreras regulares.


Sin ninguna intención nostálgica, esta función, al igual que la primera, “Pim-pam, Pim-pam, la casi nada”, se desarrolló a oscuras, y, al más puro estilo deportivo, se impuso un abanico espartano de registros de trabajo - una carrera, e imagen y sonido, referenciando el lenguaje audiovisual de las retransmisiones deportivas.


El maestro de ceremonias fue, en esta ocasión, Rafael Suárez.