Comments Widget

Guido van der Werve construye escenarios posibles y realidades imaginarias en lugares en los que las geografías colisionan para generar sensaciones momentáneas de una intensidad inusual y onírica.

Part of Principle Hope, the Manifesta 7 exhibition in the old “Manifattura Tabacchi” in Rovereto, his performance-based film, Nummer acht. Everything is going to be alright , depicts an unusual journey that the artist undertakes, walking 15 meters in front of an icebreaker in the dramatic landscape of the Finnish Gulf of Bothnia. The performance lasts the time of one roll of film but this duration bears a sort of never-ending, hypnotic and meditative quality.

Parte de la exposición Principle Hope de la Manifesta 7, en la antigua “Manifattura Tabacchi” de Rovereto, Nummer nacht. Everything is Going to Be Alright documenta un extraño viaje realizado por el artista, caminando 15 metros por delante de un rompehielos en medio del drámatico paisaje del golfo finlandés de Bothnia. La performance tiene la duración de un rollo completo de película, pero en la película la duración de la acción adquiere un carácter infinito, hipnótico y meditativo.

A similar metaphor of the existential condition is to be found in Van der Werve’s Nummer negen. The Day I Didn’t Turn with the World. The artist traveled to the geographic North Pole and stood on the exact axis of the world for 24 hours, turning clockwise while the earth under him turned anti-clockwise. Due to this counter-movement, the artist and the world were desynchronized for one day. Van der Werve filmed the performance every 6 seconds and time-lapsed the 24-hour film to 9 minutes, thus achieving a sort of stasis, an unearthly feeling of momentary suspense and separation. A solo piano piece, composed by the artist, provides a balance to the paradox with its rhythmical clarity and coherence.


More works by Guido van der Werve here.



Kamen Nedev

En Nummer negen. The Day I Didn’t Turn with the World, encontramos una metáfora similar de la condición existencial. El artista viajó hasta el Polo Norte y se colocó de pie en el eje exacto del planeta durante 24 horas, girando en el sentido de las agujas del reloj minetras el planeta bajo sus pies giraba en dirección contraria. Debido a este contra-movimiento, el artista y el mundo estuvieron fuera de sincronización durante un día. Van der Werve filmó la acción cada seis segundos y editó el time-lapse de la película de 24 horas hasta conseguir una edición de 9 minutos, consiguiendo así una especie de statis, una sensación etérea de suspensión momentánea y separación.




Más obras de Guido van der Werve aquí.



Kamen Nedev